MEXICO

Publicado el sàbado 4 febrero 2017 en “El Nuevo Herald” de Miami :

        En homenaje a la prudencia, nos habíamos propuesto no comentar las decisiones del nuevo presidente de los Estados Unidos, hasta que pasaran los primeros cien días de su gobierno.

          Pero los caribeños de nuestra generación amamos a México y, por ese llamado sentimental, nos angustia la arremetida del mandatario de EEUU contra la hermana nación azteca. Esas muestras de aislacionismo, proteccionismo y de estilo confrontacional, las consideramos deletéreas y, sobre todo, peligrosas.

          Los primeros resultados de la ofensiva del nuevo presidente, ya son calamitosos en lo económico y político. La moneda, el empleo y las inversiones se han resentido y eso es muy grave, porque México es un socio económico y un aliado político confiable para los Estados Unidos.

          Y la mayor preocupación se nos despierta en el movedizo territorio político. En respuesta a las innecesarias agresiones del gobierno norteamericano, ha brotado en toda la geografía y las almas mexicanas, un sentimiento anti Estados Unidos, que crea el escenario propicio para el renacimiento del socialismo caduco, cuyo caudillo principal es el jurásico Andrés Manuel López Obrador.

          Pero sería inexacta la inquietud por México, si solo la atribuimos al tono agresivo del presidente de EEUU y sus consecuencias. Hay otras razones:

          La gestión mediocre del presidente Enrique Peña Nieto, prisionero de sus compromisos con los magnates de la televisión, del insaciable clientelismo de su partido el PRI y los impunes escándalos de corrupción que lo rodean.

          La incapacidad del PRD, antiguo partido de López Obrador, para diseñar y ejecutar un programa de socialismo democrático moderno.

          El empeño del PAN en imitar el vicioso clientelismo del PRI. Y sus rivalidades intestinas, que empobrecen la opción de la precandidata que aparece con mejores posibilidades de derrotar a López Obrador, Margarita Zavala.

          Todo eso inflama la aventura de la anti política. La búsqueda de uno de esos outsiders mesiánicos, que suelen resultar nefastos.